QUIENES SOMOS

¿Cómo y cuándo nace ATTAC?

La Asociación por una Tasa a las Transacciones Financieras especulativas para Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC) nace en 1997, en respuesta a una proclama lanzada por el periodista Ignacio Ramonet, en el diario Le Monde Diplomatique. Eran años de ofensiva del capital trasnacional sobre los demás sectores sociales, tiempos de reducción del gasto social, de privatizaciones y de liberalización y desregulación de todos los resortes de la economía.

La aplicación de una tasa módica a la especulación financiera (conocida también como Tasa Tobin), ataca uno de los pilares básicos del sistema, la libre circulación de capitales, arrojando “algunos granos de arena en el engranaje de estos movimientos de capitales devastadores” a la vez permite obtener recursos fiscales para combatir la pobreza.

Se trataba, pues, de una propuesta que respondía a una necesidad histórica determinada, en un contexto desfavorable de fuerte ofensiva del capital (neoliberalismo) sobre el trabajo, la naturaleza y la sociedad.

Nuevo contexto mundial

En la actualidad, la situación es otra. El capitalismo ha sumido a la humanidad en una crisis civilizatoria sin precedentes, que no sólo condena a miles de millones de personas a la pobreza y marginalidad, sino que también pone en peligro la propia supervivencia humana sobre la Tierra.

Pero el popular ha pasado de la posición defensiva de los 90 a una etapa de construcción deo alternativas anticapitalistas, en especial en América Latina.

En este contexto, la tasa Tobin sigue siendo una de nuestras banderas, pero la magnitud y profundidad de la crisis capitalista mundial requiere ser enfrentada con propuestas más radicales que nos lleven hacia un nuevo modelo desarrollo, que tenga como finalidad la satisfacción de las necesidades de la humanidad, presente y futura, y no la ganancia del capital a costa del resto de la sociedad y la naturaleza.

No creemos en los caminos predeterminados, pero sí en la existencia de puntos firmes sobre los cuales podemos construir los cimientos de un nuevo mundo.

Estamos frente a una crisis sistémica.

En primer término, tenemos la convicción de que lo que está en crisis es el sistema capitalista. No se trata de una crisis provocada por los excesos de los banqueros o por incapacidad o corrupción de los gobernantes, sino por la naturaleza misma del capitalismo, por la forma en que produce y distribuye, y el consumismo irracional en que se basa.

Por ello, los pueblos del mundo sólo pueden enfrentar la crisis si avanzan en la construcción de una alternativa anticapitalista, un sistema productivo y un patrón de consumo que tengan como finalidad la satisfacción de las necesidades básicas de nuestra generación y de las futuras, y no la ganancia del capital.

La experiencia a partir de 2007 a la fecha demuestra que el capitalismo sólo ofrece para enfrentar la crisis la profundización del neoliberalismo, esto es, otorgar más beneficios para el capital rasnacional (salvatajes, exenciones impositivas, subvenciones, etc), por un lado, y aplicar más ajuste estrutural en perjuicio de los pueblos, por el otro. Esto es lo que esta ocurriendo en Estados Unidos, Grecia, España, Portugal, Irlanda o Gran Bretaña.

No al CIADI, a los TBIs y al librecomercio en todas sus formas

Construir una alternativa requiere desarmar institucionalidad neoliberal. Nuestros países tienen que retirarse del CIADI (Centro Internacional de Resolución de controversias relativas a Inversiones), cuyas decisiones son siempre fundadas en tratados de protección de inversiones (TBIs), verdaderos estatutos neocoloniales que perforan nuestra soberanía y nuestros recursos.

Necesidad de una mayor integración regional

Y toda alternativa debe construirse a partir de la integración regional. El Banco del Sur, la moneda de intercambio SUCRE o el ALBA, son los primeros pasos de una integración alternativa en marcha. Es imprescindible consolidarlos, profundizarlos y ampliarlos a toda la región. Sólo será posible con participación y control popular.

No al pago de la Deuda Externa

Debemos poner freno al drenaje de nuestros recursos que implica la deuda externa.
Debemos lograr la anulación de las deudas públicas ilegítimas e ilegales que pesan sobre nuestros Estados. No habrá soberanía mientras la deuda siga siendo el instruemento privilegiado del capital trasnacional para drenar nuestras riquezas hacia sus países de origen y para imponernos su agenda liberalizadora.

Por una Auditoría de la Deuda Pública

Pero para llegar a ello es necesario realizar previamente auditorías de las deudas públicas. Unicamente mediante un estudio pormenorizado de las mismas lograremos conocer la real magnitud del fraude y obtener los argumentos jurídicos y el apoyo popular necesarios para su anulación. No casualmente la deuda pública ha sido invisibilizada por los gobiernos y los medios de comunicación. Es necesario echar luz sobre ella.

En ese sentido, la lucha por desenmascarar los mecanismos fraudulentos del sistema de la deuda mediante las auditorías impulsadas por el gobierno y pueblo ecuatoriano y por Auditoría Ciudadana de la Deuda del Brasil, son un espejo donde todos debemos mirarnos, incluso los pueblos de los países desarrollados, hoy también afectados por deudas públicas astronómicas y fraudulentas.

La auditoría interna de las deudas publicas es una formidable arma política. No hay argumento válido que pueda oponerse a la pretensión de un pueblo de saber cuánto debe, a quién, con qué condiciones se firmó el préstamo, cuánto se ha reembolsado y cómo se ha utilizado el dinero.

Estos son en resumidas cuentas las principales tématicas que desde ATTAC Argentina abordamos. Quien quiera trabajar sobre alguna, varias o todas ellas, lo invitamos a acercarse para que juntos avancemos en la construcción de ese Otro Mundo es Posible, Necesario y además Urgente.